septiembre 2017

fragmento de la obra Che Guevara de Hans Hoffmann. Copyright: Hans Hoffmann ©

Clamor por 5 mujeres y una sopa de maní

Cinco mujeres bolivianas estuvieron con el Che en los días de su desgracia, hace 50 años. Sin ser guerrilleras ni comunistas le dieron  atención y cuidados solidarios, a la par que la CIA, el gobierno de Barrientos  y el ejército le infligían golpizas e insultos en su cautiverio  de La Higuera hasta matarlo arteramente.

Hace muchos años recopilé la historia de aquellas cambacollas, como se autoproclaman las vallegrandinas, con los escritos de los cubanos Cupull y Rodríguez, y con testimonios dispersos de testigos del terrible episodio. Difundo estas versiones donde me dejan hablar en honor de Che y digo que una ama de casa le dio a comer una sopa de maní tres horas antes de que lo asesinaran, que dos profesoras de escuela dialogaron con él y montaron guardia  en el aula jaula de La Higuera y que, ya muerto el guerrillero, una lavandera le limpió el polvo del pecho y los pies, y, en fin, que una enfermera le acicaló pelos y barba hasta darle ese aire de Cristo yacente que tiene el Comandante  en la lavandería del hospital Señor de Malta de Vallegrande.

En octubre del año pasado viajé a Vallegrande y La Higuera para sugerir a autoridades y vecinos de esos pueblos apropiarse de una vez de las historias de Ninfa Arteaga, Julia Cortez, Élida Hidalgo, Graciela Rodríguez y Susana Osinaga y  ostentarlas como ejemplos  de la vocación humanitaria de las bolivianas. De mi ronco pecho les pedí que proclamen la sopa de maní como el último alimento que probó el Che y que inviten o vendan ese plato a los miles de visitantes que año con año llegan a esa histórica región.  (más…)