noviembre 2018

De aquellos ríos de sangre…

Han pasado 30 años de la vez que Paz Zamora
mandó al cuerno su militancia de izquierda
y le extendió la mano al dictador Banzer.

Porque uno despierta cada día gracias a que recuerda, es que se enarbola la memoria histórica, para ondearla durante el día con la brisa de la coherencia y consecuencia, aire de la palabra. Uno recuerda, por ejemplo, que ya han pasado 30 años de la vez que Jaime Paz Zamora mandó al cuerno su militancia izquierdista y le abrió la mano al dictador Hugo Banzer, su enemigo histórico, cruzando así, sueltito de cuerpo y de un salto, el río de sangre que los separaba. Esa tamaña gallinada del Gallo fue para llegar él también a la presidencia.

En abril de 1989, Paz Zamora había dicho que “un río de sangre” lo separaba del tirano, quien, entre cien daños que le hizo al país, ordenó a sus conmilitones campesinos: “Si ven a un comunista, mátenlo; yo me responsabilizo”. Dos meses después de aquella aseveración de los “ríos de sangre”, en junio, Paz Zamora reculó, al afirmar que “hay que olvidarse del pasado”, y nos previno a los azorados izquierdistas, entre ellos a algunos de su partido (el MIR): “Es nuestra sangre, y que no se metan los demás, porque nosotros hemos sabido administarla bastante bien” (sic).

Es por la memoria histórica que ahora refloto estos hechos y dichos, máxime si en estos días están buscando los restos de Marcelo Quiroga en la hacienda de Banzer en San Javier, y porque Micky Maus (“mi quemau”) busca ser candidato presidencial montado en la Democracia Cristiana (PDC), donde antes cabalgaba el jinete apocalíptico Tuto Quiroga. Porque tengo memoria, en fin, deseo reflotar lo que publiqué en el semanario Aquí, julio de ese 87, sobre los mentados ríos de sangre. El texto tiene mi tono de chunga agitado por el turbión de la bronca de entonces.

—¿Administrar la sangre? ¿Es que el MIR va a instalar un banco de sangre? Porque Jaime Paz “plasma” así su rivalidad con Banzer es que entre el MIR y ADN no habrá una coalición, sino una coagulación.

—Si Paz Zamora decidió sacar a su partido del ventrículo izquierdo para acomodarlo en la aurícula derecha del sistema coronario, allá él. Pero debe saber que el ventrículo izquierdo sirve de bomba impelente para la mayor circulación de la sangre en el organismo. Como buen leucocito que es, el Gallo debe saber también que no es nada sano vivir sin los glóbulos rojos. Dios nos libre de que aquí se propague la costumbre de adMIRistrar la sangre para cometer trampas electorales, pues podríamos llegar al extremo de que los cómputos arrojen estos resultados: Partido Socialista 1: 51.000 votos. MIR-ADN: 200.000 litros.

—En tal caso, la nominación presidencial ya no dependería del Congreso Nacional, sino del Conde Drácula. Proponemos para presidente a Sisto Dias (acrónimos de Sístole y Diástole) —¡Aprobado de todo corazón!

—A este marcapaso, qué va a ser mejor decir: ¿ánfora o válvula?, ¿cómputo o síncope?, ¿demócrata a cardiópata? La sangre azul de los aristócratas mezclada con la blanca de los invertebrados no es compatible con la sangre roja de la voluntad popular.

—Con la coagulación adenomirista seguirá la sangría neoliberal del país y, así, en el futuro no habrá más huelgas, solo paros (cardíacos). Si sigue este comercio sanguinolento, no tendremos transmisión, sino una transfusión presidencial.

En fin, porque traigo memoria histórica digo ahora, en noviembre de 2018, que después de las dictaduras y la imposición del neoliberalismo paró la represión, la democracia puso sus pies en el cinismo pactado… pero la sangre siguió corriendo.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Mansilla Torres
Domingo 25 Noviembre 2018