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Amayapampa, 20 años

A los juglares  nos toca contar historias reales con palabras remendadas y versos artificiales. Tengo un nudo en la garganta siempre que nombro el destino  de las riquezas mineras  en el norte potosino.  Haré un relato salobre  de la matanza que ha sido contra la gente más pobre sobre el suelo enriquecido.
Lugar: Ayllu Chayantaka.  Fecha: Día 22.  Diciembre  96.  Testigos: la tarde y Dios. Historia sucia del oro, sepamos antecedentes por el honor  de la sangre de veinte indios inocentes. Dos familias de croatas  que usurparon  yacimientos a los pueblos lugareños con prepotencia y con cuentos, revendieron ese  bien, negociantes saltimbanquis,  a la Canadian Da Cappo  y Vista Gold de los yanquis. Charanguito bien punteado  andá a avisar que aquí cerca en Capasirca y Amaya  la gente se ha puesto terca.
Un SOS mister  presidente Goni Sánchez de Lozada,  y Cárdenas, señor vice  de la patria rematada:  Envíen tropas,  recuerden:  somos polvo de sus  lodos. Ni laymes ni  jucumanis  acatan el Plan de Todos.  Con urgencia una ordenanza fue enviada al general  que se puso firme y dijo: ¡Es su orden, mi capital!   Se desplegaron soldados  de La Paz, de Potosí,  de Oruro, como a una guerra.  No me contaron, lo vi.


Antes de la Nochebuena,  reyes magos del azoro  quemaron incienso y mirra  en el pesebre del oro.  Detrás de Uncía y Chayanta,  como si fuera una rampa,  la soldadesca tendió  la muerte como una trampa.  A los que escupieron fuego  ni se les movió la cara,  en Capasirca mataron como si a nadie importara.
La muerte bailó su tincu como en el 65,  como en San Juan, en Tolata…  igual y un poco distinto.  Los rángeres y los jach´us para matar son expertos, mi hermano Hugo  me avisa  que ya son 18  muertos. Si quieren más referencias  del sangriento sucedido  por la Radio Pío XII  la historia no se ha perdido.  Charango k´alampeadito,  airampo de color fino: vivir es morirse  al tiro  en el norte potosino.
Esa historia la escribí  hace 20 años atrás; luego  vinieron las bravas guerras del agua y del gas. Rebelión de Amayapampa, la primera en  sus cabales contra la venta privada  de recursos naturales. Nada dirá el Comité Cívico Potosinista, ahogado  en la oposición desmemoriada y autista.
Los culpables siguen vivos. Eran  movis, adenistas  y sus cómplices impunes, caray, hoy son analistas.  Hay  que verlos en los medios, dolidos por el proceso de cambios, se victimizan mostrando el alma hasta el hueso.  Se lucen opositores los miristas y emebelos, burdos neoliberales que hacían tragar anzuelos.  Ya quisieran que se olvide, de  golpe o de sobresalto,   las masacres de Senkata, Villa Ingenio o la de El Alto. Hablan de la corrupción con exceso de  exabruptos, pese a que van  a  prisión los traidores y corruptos.  Quisieran ver muerto al Evo  para aplomar sus desplantes, asaltando  las reservas como acostumbraban antes. Inventan un nuevo credo y arrodillan su esperanza  en el altar suspensivo  de San Trump de la Venganza.
Charanguito en temple diablo, por hablar de Amayapampa  nos llovió  todo el camino, porque el olvido no escampa. Tengamos siempre presente lo que nos dijo Fidel:  Ojo al charque con Caín que sigue matando a Abel.

Miércolesmente/JORGE MANSILLA  TORRES

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