Poesía

corazon a pedazos

E pur, si muove

 

Emerjo de los abismos

y hablo desde la gradiente

de ser el sobreviviente

de cinco cateterismos,

tres stends con mecanismos,

a pecho franco operado

porto un tictac regulado

por una válvula… Hermano,

tal vez soy el boliviano

del corazón más tocado.

 

Coco Manto

(Cardiología, cama 545, Centro Médico, CDMX)

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La Paz, sin mística filial

No hay aquí un canto épico y popular que aluda a la fundación de la Ciudad de Nuestra Señora de La Paz, el 20 de octubre de 1548. Planeada para ser erigida en el sitio de Laja, los conquistadores optaron por fundarla en la alhaja de Chuquiago, la marka atravesada por un rio dizque de oro, el Choqueyapu, y amparada por un altivo ser nevado, el Illimani.

Con el acta fundacional le dieron a La Paz un escudo de armas balanceado con un texto conciliador, proclama y advertencia a los bandos en contra: “Los discordes en concordia, en paz y amor se juntaron…” y le impusieron una bandera bicolor irreconciliable,  guindo de sangre pesada y verde musgo tirando a pacay. Todo eso, hace 468 años. Alonso de Mendoza hincó  su espada en Churubamba iniciando la historia de la ciudad profunda y escarpada, pero de él no se guarda memoria.

Nada épico hay que yazga  en el cantar del pueblo  con el espíritu de los manes inmemoriales de La Paz: Huyustus, Thunupa, Khunu, Wari. Ninguna razón hay de los  aransayas y el fulgor de Tiawanacu ni de los urinsayas y los motivos del Titicaca. Ciudad del sollozo y gloria de la majestad aymara, con el estoicismo del liquen, la perenne solvencia de la kantuta y el pulso de las pankaras.

Y si nada hay tonal sobre su entelequia mitológica, ¿por qué tendría que nombrarse a los héroes de a pie que gloriaron a La Paz hasta el tope de tronar sus vidas en cruel final como el desmembramiento por caballos o la horca? ¿Qué de Túpac Katari, Bartolina Sisa, Pumakahua y los cholos y mestizos como Murillo, Jaén, Sagárnaga o Simona Manzaneda?

En el ya remoto 1969 escribí un airado reclamo contra el vate Eloy Salmón, autor del Himno a La Paz, por no haberse alumbrado para su texto con la Tea murillana, ni asistido de la valiente  proclama de los tuitivos, ese del “hasta aquí hemos soportado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria…“ Salmón recargó su letra en el lugar común y la rima facilona. Su himno dice de todo sin decir nada, saludando de julio el gran día.

No, pues. Sin un canto toral a su creación natal, sin una alegoría que nombre y apellide a sus protomártires y hasta con un tango Illimani que para nada menta a la mítica montaña, los paceños derivan por su historia con la parsimonia encantada del teleférico (¡epopeya del deslumbramiento  en vivo y directo sobre la oct-urbe paceña!

Desde ahorita doy razón y derecho a los ch’ucutas que quieran discrepar con este artículo. Soy un advenedizo, un fuereño, cierto, pero postulo la presencia del ajayu en toda creación humana. Como las musas para los griegos y el espíritu santo para los cristianos, el ajayu andino tiene que orlar la poesía, que es gratitud y reconocimiento.

Y antes de dejar esta miercolanza quincenal que me tolera el periódico La Razón, deseo encargar a  paceños de la estirpe de René Fernández Revollo o Roberto Cuevas Ramírez, el destino de una estrofa que compuse para ser empotrada, vía la autoridad cultural de la Alcaldía, en el sitio ad hoc que se determine: En la Camacho:   “Detén tu paso aquí, en la avenida,/ mira de frente al fondo, ese nevado, /el Illimani, ángel desvelado/ por la ciudad que le debe la vida.”

 

Miercolesmente/ JORGE MANSILLA TORRES

fidel

Fidel, los 90 de su no venta

Cumple Fidel, camino al horizonte,
nueve decenios de victoria en vida;
logros y espacios de la lucha digna
en la no  venta de la patria al Norte.

 

No venta ni hipoteca de la dote
que el socialismo guarda para el pueblo
que elige Patria o Muerte en el extremo
de los judas denarios de Iscariote.

 

Por Fidel aprendimos que el mercado
capitalista es cruel y denigrante
del Estado que acepta ser su esclavo.

 

Fidel y su no venta de objetivos
y menos de principios… ¡Comandante
de dos rotundos siglos combativos!

 

* Publicado en La Jornada de México, 13 de agosto 2016

De oficio, epigramista

Soy un periodista que escribe epigramas, un género literario  que implica versificar la noticia con una pizca de ingenio.

 

Publiqué en 50 años
14 mil epigramas,
provoqué aplausos y daños,
malestares… ¡epidramas!

 

 

El epigrama (significa sobrescribir) tiene origen griego,  lo cultivaron  poetas  latinos, italianos,  españoles (siglo XVII) y llallagüeños  (Siglo XX,  Catavi, Uncía…).

 

Se inscribían epitafios
donde el honor se guardaba,
hoy se escriben versos zafios
¡para hijos de la guayaba!

 

 

En 1966 difundí en Olla de Grillos uno que resultó profético, porque cuando ocurrió la tragedia me tildaron de q´encha y malagüero.

 

Un consejo sabio y sano
sin decir dónde ni cuándo:
más nos vale Ovando en mano
¡que Blablarrientos volando..!

 

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rezo

Dioses prestanombres

Miércolesmente/ JORGE MANSILLA TORRES

Voy a echar mano de  mi alter ego Coco Manto para  dirimir un pleito  que me estoy inventando. Si  yo fuese el cuarto dios, ficticio,  iría hasta mis  pares que  bogan en sus nubes de incienso idolátrico, los pusiera contra una  pared cósmica y con la filuda espada de mi lengua les diera estocadas epigramáticas de este jaez:

 

“Alá, Buda y Jehová

que viven del sacrificio

de sus fieles, ¡basta ya!,

¡suscriban un armisticio!”

 

¡Eso!  ¡Que firmen una tregua, si son tan poderosos como pregonan sus adeptos!  Yo me ofrezco de mediador para que esa triada de ególatras  acate y haga cumplir un cese el fuego compasivo en la campaña  de exterminio humano que apadrinan desde la era de ñaupa, guerra recrudecida  en los años 90 del siglo pasado en Irak, Siria,  Afganistán, Irán, Turquía  y, desde la semana pasada, París.

Aunque la mortal contienda contra la humanidad  empezó  al día siguiente de la fundación del planeta Tierra, según refieren sagrada y cínicamente  el Corán, el Tripitaka y la Biblia -libros firmados despectivamente por Alá, Confucio y Yavéh-, se hace urgente  que sus  llunk’us y lambiscones  dejen de  sacarse la chochoca gritándose idioteces:   “¡Mi dios es más dios que tu dios, juro por dios!” (y zaz! una  lanza islámica  traspasa a  un cristiano  dejándolo  en posición de anticucho).  “¡Alá será grande, pero Wall Street es más  potente, pinches musulmanes!”  (y un racimo de bombas nucleares vomitadas por un avión B-2 Spirit yanqui  pulveriza lo que un minutito antes era una aldea árabe en una esquina del desierto).

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frol

De Tiquipaya a París

 

I.- Canción del aire en el aire al derretirse el glaciar y quemarse en el desastre el milagro forestal. El efecto invernadero ha de invertir mal y bien:  la selva será un desierto y el Sahara, jardín Edén.   El neoliberalismo es del diablo, según Dios, y todo libre comercio empuja el fracking atroz. Queja del clima en el caño, envuelta con celofán:  21 cumbres 21 años: Varsovia,  Lima,  Durbán.

 

II.-   Sufre  la tierra el mercado   (sic) calentamiento global, se derriten los nevados, pierde la vida polar.   No al carbono, no al metano, dióxidos dio óxido Dios, tenga la vida su grado muy por debajo de dos. Tres grados traen maltrato de huracanes y tifón, si el tiempo nos pone un cuatro: sequía,  sed, extinción. Queja del clima en el baño, manuscrita en papel  bond: 21 cumbres, 21 años: Nairobi,  Montreal,  Bonn.

 

III.- De ser un ambiente medio, de arrecifes de coral, se redujo a medio ambiente con basuras por altar. Era una capa de ozono para cubrirnos del sol, ahora es hojita de otoño deshilachada en esmog.  Bola del ambiente médium, mal  presagio en el cristal, cada día sin remédium la muerte se hace viral. Queja del clima en el daño, plastificada en satín: 21 cumbres,  21 años: Ginebra, La Haya,  Berlín.

 

IV.- Para los indios del  Ande el árbol era Jesús,  la virgen María el agua y el espíritu  la luz.  La transgénesis activa, desintegración atroz, en la chacra, la semilla, el agua H2 ¡Oh, no!  Sea en el nombre del padre, en el del hijo también y el espíritu Monsanto es dueño del mundo, amén. Queja del clima en el caño, garabateada con  gis: 21 cumbres,  21 años: Kyoto. Cancún,  París.

 

V.- Países contaminantes con su falaz inversión,  los rapaces comerciantes de los bonos de carbón.  Potencias capitalistas  que emiten gases y hollín y tienen sus guardabosques, pobre Abel,  pobre Caín.  (Encontraron agua en Marte y ya se alistan, por Dios, para partirle la madre en el siglo 22).  Van los ricos por costumbre  quemando al mundo mundial,  los pobres, cumbre tras cumbre,  en el abismo abismal.

 

VI.-  Libera  el aire su llanto, sube de nivel el mar, el tsunami es un zarpazo de la locura industrial.  De Tiquiparís a paya, 21 veces vis a vis, paya es 2 y 1 es maya, de Tiquipaya a París. Miremos de esa atalaya el horizonte de acción, las tesis de Tiquipaya pueden ser la solución. Sea por la Pachamama: más nos vale activos hoy, que radiactivos mañana. ¡Vivan los hijos del Sol.

                                                                México, DF, 28/29 de octubre 2015
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SEP/71

 Salgo de ti, Bolivia, y me prometo
no dejarte salir de mi conciencia,
cada día será un siglo de impaciencia
en el exilio al que ahora me someto.
 
Se me expulsa de ti por el delito
de haberte defendido a grito abierto,
me jugué entero, patria, porque es cierto
que te quiero de aquí hasta el infinito.
 
Adiós, adiós no se sabe hasta cuándo
y aunque metida en mí te estoy llevando
nada habrá, patria mía, que me asombre 
 
tanto como saber que sigo vivo
pese a morir aquel sábado altivo
por levantar más alto tu alto nombre.