Clamor por la vuelta al mar

Con marzo nos viene el mar, bullente de historia, heroísmo civil y conciencia colectiva. Este mes será memorable por lo que vaya a decir la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, sobre nuestro reclamo de encierro y bloqueo por Chile desde hace 139 años.

En Cochabamba nos hemos juntado tres compositores, un letrista y un promotor de arte y revolución para plasmar en un disco el clamor boliviano por la vuelta al mar, pero también para respaldar a nuestros coagentes en la CIJ. Marco Lavayén, Rolando Malpartida y Julio A. Mercado desplegaron su talento musical para arropar unas coplas mías. Trabajaron desde enero y estamos ya listos para grabar ese cancionero que tendrá las voces, instrumentos y coros de unos 50 artistas nuestros, los mejores.

Pero eso cuesta dinero. El periodista Gastón Núñez se puso al frente de la ardua campaña de recaudar fondos entre personalidades e instituciones oficiales y privadas del país, que aquilaten nuestra iniciativa artístico-ciudadana y estén dispuestas a invertir en el emprendimiento que hemos llamado Clamor por la vuelta al mar.

Es cierto que nadie tiene un presupuesto a priori para apoyar proyectos fortuitos y loables como éste, pero estamos encontrando autoridades con voluntad y fe, dispuestas a ayudarnos en los gastos de grabación, edición y difusión del producto sonoro. En ese CD afirmamos que en 1879 no hubo guerra, sino invasión, que no padecemos mediterraneidad, como Paraguay, sino un brutal bloqueo de La Moneda que, además, nos saquea desde el siglo pasado las aguas del manantial Silala y el río Lauca.

En mi caso, tengo historias de éxitos con los tres cantautores. Con Lavayén (Savia Sur) y Mercado (Canto popular, Aysana) hicimos dos cantatas para Cochabamba (2010 y 2012) y nueve cantos folklóricos. Con Rolando, exkjarka, compusimos tincus, kaluyos, morenadas, kantus y la célebre Cueca de dos siglos para la ciudad del valle.

Pronto, pues, apareceremos con los sonidos del mar y para el mar. En uno decimos: “La fe en la vida comienza cada día al despertar, cuando el boliviano reza: Padre nuestro Litoral”. En otro: “Hay tres verbos en Bolivia que conjugan con el mar, oraciones de la vida: reclamar, clamar, amar”. Un bailecito: “Cansados de la OEA, pintamos nuestra raya, nos fuimos a La Haya, a seguir la pelea”. Un huayño: “En Chile no hay libertad, si tiene y mantiene prisionero al mar”. Y un tincu: “La boliviana llegó a la playa y muy contenta quiso nadar, vino la ola, le dijo hola, sé bienvenida al viejo mar…”.

Serán 10 canciones o más, si a esa oleada reivindicativa se suman, como prometen, 10 cantantes tarijeñas, Las Mochas Copleras, que en tonadas con erke y caja corean, por ejemplo, “Voy a navegar de frente, si el mar me han devolver, porque es cosa diferente… navegar por internet”.

Van otras dos coplas de las 70 que tendrá el clamor: “Llantofagasta querida, te prometo no llorar, contigo no hay despedida si sé cómo retornar// Ay mare nostrum saudade de imposible realidad, sin ti nacemos sin madre, pero con identidad”.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Mansilla Torres

 04 de marzo de 2018

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