chavenezuyela

Homenajes o menajes*

Los homenajes:

Décima viendo a la isla: “Que si Cuba no existiera, tendríamos que inventarla, para de por vida amarla; de seguro ella nos diera la Revolución que se espera. Este día celebremos el 26 que queremos como toma en resistencia del Moncada y su conciencia: Patria o muerte, venceremos”.

 

“Soneto en arte menor para Gian-Carla Tisera, soprano de voz señera en la ópera mayor  de París o Nueva York. Y, de pronto, quién la oyera, cantar Señora Chichera, un tincu en jazz de color. Artista de gran cultura, tono en tiple, tesitura que se arraiga en la bandera de la canción boliviana. Creativa, bella, ufana… Gracias, señora Tisera”.

Qué ganas de entonar, en Agosto: “De la patria el alto nombre/ en Los Andes y el mar consagremos/ y en los llanos y el valle juremos/morir antes que esclavos vivir”.

Décima de scherzo andino. “Nieve, escarcha y hielo duro sellan el invierno andino, bajo un cielo de azul fino en el Occidente puro, Potosí,  La Paz, Oruro. Cuando el frío se empecina y amanece con neblina, aunque suene a desvarío, para evitarse un resfrío, ¡el sol sale con chalina!”

Los menajes:

Perdimos el Chaco, no la guerra. Parte del Chaco, no toda la guerra. Paraguay no llegó al petróleo, su objetivo. No se llevó ni una gota. Esa aventura mortal fue alentada por la Standard Oil  que explotaba nuestro recurso natural. Por eso, los gobiernos de posguerra la nacionalizaron y fundaron YPFB. Bolivianos, bueno es que sepamos que la del Chaco fue la primera guerra internacional por el petróleo en la historia de la humanidad.

Ahora, el imperialismo desata  la guerra en Venezuela. Quiere todo su petróleo y financia la matanza callejera en Caracas. La derecha cipaya se alinea contra el presidente Maduro y la revolución bolivariana.  Trump, Netanyahu, Fox, Almagro, Santos, Bachelet, Tuto, Macri, Temer y otros sátrapas aplauden la descarnada violencia guarimbera. También en la dizque izquierda latinoamericana (y boliviana) hay quienes quieren la quiebra de Venezuela. Intelectuales selectos, senectos ideológicos, firmaron una carta con caligrafía gringa para voltear la hombrada chavista.  Precisemos, sin embargo, para documentar la lucha que viene. Con Nicolás maduro (sic) y Trump podrido, a los pueblos antimperialistas nos toca evitar que lo corrompido invada Venezuela y lo pudra todo, porque, después, el maligno ambicioso podría venir sobre nuestro santo gas y el bendito litio.

El terminajo badulaque se desdobla en bad, malo en inglés, y laque, cachiporra. Badulaque se dice del bobo, metepata, simplón pero agresivo. Badulaque es quien no se comió su reloj al perder una apuesta y ahora anda tragando sapos. En las redes sociales pulula también el badlike, que hace clic en “me gusta” y, en fin, todos conocen a uno que otro baduloco.

Que los burócratas deben vestir con decoro y propiedad, ¡sí, señor!. 1) Uno ve desde la esquina a unas ñonas, que no a todas, que confunden la oficina con pasarela de modas. 2) Seamos pluris, no cursis con chanclas buzos y trusis; que ser jefe o secretario no es ser jipi estrafalario.

Chantaje infalible que aplica Guillermo Farber entre sus conocencias del taller de Análisis y Actualidad:  Si sigues diciendo mentiras sobre mí, voy a comenzar a decir verdades contra ti.

 

  • Texto publicado en La Razón, La Paz, Bolivia, el miércoles 26 de julio,  2017

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