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Los indios y los sin dios

Miércolesmente/ JORGE MANSILLA TORRES

 

En marzo de 1526 los conquistadores Pizarro y Almagro firmaron un pacto en Panamá para adueñarse del oro del Nuevo Mundo. Compraron soldados, curas, armas y caballos y fueron por el sur del Abya Yala; en Tumbes planearon secuestrar al inca Atahuallpa y exigir un elevado rescate en oro puro.

En Cajamarca capturaron al soberano. El cura Valverde le leyó la biblia y le pidió rendirse porque así estaba escrito sin letra chiquita,según tradujo el intérprete Martinillo, un nativo, pajpacu del quechuastellano, adiestrado por los invasores.

Cuentan que el inca tomó el libraco, lo miró hoja tras hoja, le habló, esperó una respuesta, una letra que se moviera o algo y, exasperado, lo arrojó por los aires. A una señal del barberí con sotana, los barbados atacaron fieramente. Esa primera matanza de indios en América fue el 16 de noviembre de 1532.

Según su “Panamá papers”, Pizagro y Almarro (sic) se repartieron el oro ataucado en dos cuartos por la gente del Tawantinsuyu para salvar a su monarca. El cura Valverde, que quería más oro para sí, buscó atemorizar al inca con eso del cielo, el limbo y el infierno -salvación, stand by o condena eterna-, “según voluntad de nuestro padre celestial amén”.

El monarca le refutó: Padre es el Sol, madre la Pachamama, que no castigan porque se los ama. El sacristán tradujo esa alegoría como una procacidad y el fraile Valverde acusó al inca de “idólatra, hereje, contumaz, tirano, regicida, traidor, polígamo, incestuoso”, hijo de sutalporcual, y pidió a la Corona quemarlo vivo o desnucarlo. Caín versus Inca. Los indios y los sin dios. Lo decapitaron (para que no piense más, habrá dicho el Martinillo).

El embauque colonial por el oro se repite desde entonces. El drama de Cajamarca fue una comedia aquí, en Quejamarca. Con Almagro en la OEA, SIPzarro y su martinillo a modo, Paolillo, en los medios y con el predicador Valverde se lanzó la “tormenta Gabriela” en plan de convertirla en el “ciclón Graviela” (sic) para arrasar con las reservas del oro del país, el fin último de toda aventura golpista. Fracasaron y huyeron. La Corriente del Niño (no nacido) que manipularon está chorreando a gotitas hasta por un Rincón de CNN.

En esa racha, el 16 de julio apareció en Página Siete una retahíla valverdiana contra el Presidentevo; un supremacista le dijo “taimado, astuto, esquivo, doble juego, impredecible, ególatra, megalómano y oportunista” –esto último tal vez porque gente como él nace cada 150 años.

Ya se alista el tinglado de otra farsa reaccionaria, pero los pueblos avanzan cantando con Atahuallpa Yupanqui: Alguna gente se muere para volver a nacer y el que tenga alguna duda que se lo pregunte al Che, nada más. Nada más.

* Artículo publicado en La Razón, de La Paz, el miércoles 27 de julio de 2016.

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