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vida

Juan Rulfo y los bolivianos en México

El exilio boliviano de los años 70 y 80 en México contó con el amparo del escritor Juan Rulfo, presidente del comité mexicano de solidaridad con Bolivia desde 1973 y hasta su muerte, en 1986. El gran escritor, vinculado a otras personalidades de la cultura y política, ayudó a los desterrados en algunos casos críticos de salud, residencia, migración y trabajo.

El escritor y líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, su gran amigo, fue el artífice de la relación de Don Juan con los desterrados, mismos que retornaron a su país hacia 1977-78, tras la caída del gobierno fascista de Banzer.

Sin embargo, al ocurrir allí otros sangrientos golpes de Estado, la izquierda enfrentó a los fascistas en las calles y en ese trance fue asesinado, en julio de 1980, el líder Quiroga Santa Cruz. De nueva cuenta llegaron a México otros patriotas y don Juan reactivó aquel comité de solidaridad tendiendo la mano a los desterrados. (más…)

cacaraca

¿De oposición o deposición?

Eso de usar el excremento como argumento político, lo que hace hoy la oposición antichavista en Venezuela, me jala al recuerdo de un episodio mefítico ocurrido en mi pueblo en el siglo pasado, cuando el profesor Anacleto se echó un cuesco estruendoso y largo en plena misa.

Antes de seguir ofrezco disculpas porque en este texto usaré un lenguaje de cintura hacia abajo para patentizar mi asco porque los escuálidos venezolanos usan la escatología como ideología.

Sí, pues. Anacleto se largó un pedo profanador en el profundo silencio de la grey durante la Consagración. El cura que estaba de espaldas y con las manos arriba se volteó furioso y lo que vio fue a los feligreses agitando las manos en sus narices como parabrisas de auto para despejar el mal olor. Anacleto seguía arrodillado, bañado en la vergüenza y el rubor, máxime si era mentor.

Algunos fieles empezaron a salirse del templo y los demás no decían ni chus ni mus por temor a que se los malinterprete por esos terminajos. Para mayor inri, el cura se bajó del altar y se metió en la sacristía dejando la misa a medio hacer, porque en su liturgia nada absolvía aquel pecado ventral, ninguna indulgencia para la flatulencia.

Pero esa misma tarde de domingo empezó la comidilla vecinal por el pedo de Anacleto. Entre burlas y veras, se hablaba del caso como asunto ajeno, como si todos estuvieran libres de culpa y pudieran arrojar la primera piedra. Otros, más autocríticos, decían que uno controla la ingestión pero no la digestión y que por ser humanos todos estábamos expuestos a esos lapsus imponderables. Unos vecinos, tirados a periodistas, decían que Anacleto tenía derecho a su libre expresión y otros rebatían con que eso era “de expedición”.

Anacleto se fue del pueblo una noche porque lo insultaban en su puerta. Anocleto, le decían, Anaflato, pedigrés, pedogago, etc. Huyó.

Podría yo llenar esta página con las historias de entonces, pero que baste para reiterar mi protesta revolucionaria porque los escuálidos venezolanos manejan la caca como arma de guerra. Fecalizan la protesta mientras el imperialismo focaliza su objetivo final que es la apropiación del petróleo venezolano. El petróleo, estiércol diarreico del diablo que Washington maneja para la guerra sucia, sanguinaria y repudiable contra pueblos como Iraq y Siria, y hace más de 80 años contra Bolivia, en el Chaco.

¿Embotellar la caca a mano para lanzarla como bombas en las calles de Venezuela? ¿Y decir luego “la gesta de Cacaracas, de Miérida, de Cacarabobo”? ¿Eso es oposición? ¿O qué hez lo que hez? ¿De oposición o deposición…? ¡Repruebo la reacción pedolera frente a la acción petrolera de Maduro.

Antes de irme dejen que les cuente que Anacleto volvió al pueblo veinte años después. No conocía a nadie y nadie lo reconocía por lo que se puso contento. Como el asesino que vuelve al lugar del crimen fue a misa y la oyó completita, no “a pedazos”, como aquella vez. Dicen que en el atrio se acercó al cura y preguntó por el padre Buitrago. “Ah -le dijo aquel-, lo echó el pueblo hace muchos años porque cerró la parroquia por culpa de un pedante”. Y ante el espantado Anacleto ese cura agregó:

– La historia de este pueblo tiene dos tiempos: antes y después del pedo de Anacleto. ¿Quiere que le cuente?

Miércolesmente/ JORGE MANSILLA TORRES

Artículo publicado por La Razón de La Paz, Bolivia, el miércoles 19 de mayo de 2017

OEA =

Almagro, soldado de Pizarro*

 

Mandón  en la guerra de la Conquista (1530), Diego de Almagro  fue un operador de Pizarro para arrasar  pueblos originarios, destruir culturas y apoderarse de todo el oro posible.  Su ferocidad duró tres años porque los pizarristas lo mataron de fea manera acusándolo de traición, dado que el Tuerto (tenia ese faltante) se dio a mirar solo de su lado para asaltar y despojar.

Descubridor y primer gobernador de Chile, Almagro dejó funesta escuela y con su apellido se cometen hoy estragos en la OEA. El magro (sic)  que la dirige tiene ojos solamente contra Venezuela y su alta dignidad.

Pero, más que del almagrismo en boga, quisiera ocuparme de la OEA, esa sirvienta imperial que a Bolivia le sirve para maldita la cosa. De nuevo me hago la  pregunta de hace 38 años: ¿De que nos sirve permanecer en la Organización de Estados Americanos?

En 1979 Bolivia fue sede de la IX Asamblea General de la OEA y el 31 de octubre se aprobó una resolución en favor de la causa marítima -“recomienda (a Chile) dar a Bolivia una conexión libre y soberana al mar Pacifico”-. Esa declaración que fue suscrita por 25 países, nadie en contra y dos abstenciones (Chile y Paraguay),  fue una victoria diplomática trabajada por el excelente canciller nuestro, Gustavo Fernández Saavedra, portavoz de ese otro gran boliviano que fue don Wálter Guevara Arze, a quien tuvimos de presidente por  escasos tres meses.

El golpe de Estado del canalla Natusch Busch,  que ocurrió  en Todos Santos, frustró la proyección  de aquel primer triunfo diplomático boliviano porque la OEA huyó  del país ese mismo día dejándonos en la sangrienta calamidad del fascismo.

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corazon a pedazos

E pur, si muove

 

Emerjo de los abismos

y hablo desde la gradiente

de ser el sobreviviente

de cinco cateterismos,

tres stends con mecanismos,

a pecho franco operado

porto un tictac regulado

por una válvula… Hermano,

tal vez soy el boliviano

del corazón más tocado.

 

Coco Manto

(Cardiología, cama 545, Centro Médico, CDMX)

maquina de escribir

El delito de ser periodista *

En 1978 publiqué en Lima un libro con ese título. Una compilación de las fechorías –fechas, fichas y fachas- de la dictadura de Banzer (1971-78) contra la libertad de prensa y la gente de los medios de entonces. Es un libro en cuaderno, 29 centímetros de alto por 20.5 de ancho, texto de 88 páginas sin nombre de autor ni pie de imprenta. Su justificación y veracidad se precisan en el texto de la contratapa.

El Delito de ser Periodista entró clandestinamente a Bolivia con viajeros de confianza y chasquis ad hoc. De 500 ejemplares se dieron 450 a activistas capaces de no preguntar de parte de quién. Se tituló así por un careo, el 30 de enero de 1974, en Tolata, tras la Masacre del Valle. Periodista: ¿por qué no podemos ir a la zona del conflicto, es delito? Mayor Cordero: sí, ahora es delito ser periodista.

Ya serán 40 años de la aparición de ese libro colorado donde están nombres y residencias de 68 periodistas desterrados, izquierdistas por la Revolución, la mayoría sin partido, ninguno trotskista. Nunca hubo en Bolivia un gremio con tantos exiliados, jamás. Se nombra a otros 32 comunicadores perseguidos, detenidos o asesinados, como Emilio Mendiola, baleado en una calle de Cochabamba por el agente Gutiérrez Arce que dijo cumplir “órdenes de arriba”. Y también la lista de 20 radios sindicales asaltadas y/o destruidas por militares.

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c2

Recogidos al pasar

– Iba y venía el mar sobre la playa  cercando mi hipotética  atalaya, como diciéndome ¿qué es lo que pasa, juegas o no conmigo o qué te cansa?  Se me llenó la boca de confianza que le grité ¿cuándo vamos por casa? ¡Vámonos ya, ahorita, esta tarde! (porque nos faltas, mar, como una madre).

– Al Evo le podrán quitar la voz, pero no la palabra.

– Los pueblos tienen memoria  y hacen más vigentes que nunca las palabras de (Allende), primer y último presidente socialista  que tuvo Chile: “Ha llegado la hora  de la gran reparación de una injusticia, Chile tiene una centenaria deuda y estamos dispuestos a  emprender una solución histórica. Bolivia retornará soberana a las costas del Pacífico (…) queremos solamente reparar  el despojo cruel del que ha sido víctima…” texto de Katu Arkonada en La Jornada de México (1-IV-17)

– Mientras en La Haya brille la fe que nos maraville, poco importa aduanero la ira del carabinero. ¡Que chille Chile, que chille!

– Territorios ocupados, al derecho y al revés, con soldados financiados por el capital inglés; como Palestina hoy día ocupada por Sión, así la masonería y la pérfida Albión pusieron la artillería para la cruel invasión y la guerra a sangre fría; robo y despojo a traición  de recursos naturales por la fuerza, sin razón… Ay, Dios, tanta alevosía, ¿merece acaso perdón? (más…)

Epibroma

 

Nada menos que la presidenta de  Chile acusó de ladrones a  nueve  funcionarios bolivianos que en la frontera detuvieron 7  camiones  con contrabando.

 

Bachelet, la socialista,

se volvió la socia lista

de una banda que a la vista

¡es  mafia contrabandista..!

aaa

Cantata al mar (II)

1.- Dice el Agente en La Haya:

Bolivia no tendrá paz 

mientras sufra las tenazas 

de mediterraneidad.

Dice la gente que haya 

algún tribunal capaz 

de ver que los bolivianos

aspiran al bien y al mar.

Dice el Agente: Bolivia 

presentó un SOS en La Haya, 

un reclamo de justicia,

pero, pues, Chile soslaya.

Dice la gente: Tratados 

que se burlan del honor 

deben dejarse de lado. 

¡Que chille Chile, señor!

 

2.- Boliviano enclaustrado 

como en pecado mortal, 

no canto al Crucificado 

sino al que anduvo en el mar.

No al que habla en el desierto, 

al que sangra, muere y ya. 

Al otro que hace alimento 

del imposible maná, 

al que resucita muertos, 

al que multiplica el pan, 

al que nos lleva a buen puerto… 

¡al Cristo del  Litoral!

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puerta mar

Señora CIJ, aguardamos su dictamen con un mar de ansiedad

Cien voces, mil veces

(Compositor, a tus artes este texto he de mandar, el primero de dos partes para la Cantata al mar. Está escrito para voces de mujer, niño y varón; que nos provean los dioses la fuerza de la razón)

I.- Mare nostrum que nos faltas al oeste nada-nadie, sin ti se da el imposible de estar naciendo sin madre. Pronto será siglo y medio de ir hasta ti sin llegar, eso es como si a las aves se les prohibiera volar. Gaviota desmemoriada que cruzas el Litoral, sabes que los bolivianos viven entre el bien y el mar.

Ay libertad prisionera de su propia realidad, ¿de qué te sirve ser libre si no dispones del mar? En esa región cautiva cinco ciudades nativas perviven enclaustradas sin olvido de Bolivia. Hay tres verbos bolivianos que en modo, tiempo y lugar conjugamos con el mar: reclamar, clamar y amar.

II.- Al mar le duele Bolivia se le nota en las orillas. Viene empujando la vida y se va lamiendo heridas.

III.- Tres testimonios para escuchar:/  el de un testigo, viejo soldado/ y algún viajero bien informado./ Sistema métrico decimar

a) Un hombre, un río y un puente son toda la arquitectura de profundidad y altura del boliviano valiente ante el asalto inminente. El río de aguas abajo se vuelve un largo gargajo, el puente se yergue altar de Abaroa, valladar contra la invasión, carajo.

b) Aquella gesta me emplaza a contar estremecido lo ganado y lo perdido por no resignar la plaza. ¡Viva el presidente Daza!  Yo fui uno de los soldados que gritamos desbordados en el Alto de la Alianza: ¡Temblad rotos que aquí avanza el Batallón Colorados!

c) Antofagasta querida, el mar es agua llorada, lágrima clara, salada derramada por la vida, vaya de ida o de venida. Parado en mitad del foro a nadie ruego ni imploro, aunque la rabia me aplasta y digo Llantofagasta para explicar por qué lloro.

IV.- Con los chicos de la escuela iré a conocer el mar, pero ha de ser que me duela ese viaje al recordar, entre alegrías y penas, una lección maternal, pues  playas, puertos y arenas eran nuestro Litoral.

Será agridulce el paseo por mi conciencia dual de saber que hubo un saqueo con un asalto brutal. Fue por guano, por salitre, por cobre y litio en bajel…  Ya dejé sobre el pupitre mi barquito de papel.

Que todo aquello fue nuestro es difícil de olvidar, el despojo del ancestro está en El libro del mar. Vamos a salir de viaje en caravana escolar y será mi tatuaje lo triste y bello del mar.

V.- Clamor que una voz ensaya para que escuche formal la Corte Internacional de Justicia, CIJ, La Haya.

* Señora CIJ,  muchas gracias por atender el pedido de mi patria que ha sufrido un despojo y las desgracias de una guerra y un Tratado impuestos por un vecino que se hizo dueño ladino del territorio ocupado.

Esperamos en usted, señora CIJ, la apertura de un camino en singladura para quitarnos la sed de justicia y rebeldía que nos sofoca y deprime. Será lo que bien estime su dictamen, Señoría.

Gráfico: La Portada, monumento natural lítico, en  Antofagasta, 

Texto publicado en La Razón de La Paz, el 8 de marzo de 2017