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Epibroma

 

Nada menos que la presidenta de  Chile acusó de ladrones a  nueve  funcionarios bolivianos que en la frontera detuvieron 7  camiones  con contrabando.

 

Bachelet, la socialista,

se volvió la socia lista

de una banda que a la vista

¡es  mafia contrabandista..!

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Cantata al mar (II)

1.- Dice el Agente en La Haya:

Bolivia no tendrá paz 

mientras sufra las tenazas 

de mediterraneidad.

Dice la gente que haya 

algún tribunal capaz 

de ver que los bolivianos

aspiran al bien y al mar.

Dice el Agente: Bolivia 

presentó un SOS en La Haya, 

un reclamo de justicia,

pero, pues, Chile soslaya.

Dice la gente: Tratados 

que se burlan del honor 

deben dejarse de lado. 

¡Que chille Chile, señor!

 

2.- Boliviano enclaustrado 

como en pecado mortal, 

no canto al Crucificado 

sino al que anduvo en el mar.

No al que habla en el desierto, 

al que sangra, muere y ya. 

Al otro que hace alimento 

del imposible maná, 

al que resucita muertos, 

al que multiplica el pan, 

al que nos lleva a buen puerto… 

¡al Cristo del  Litoral!

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puerta mar

Señora CIJ, aguardamos su dictamen con un mar de ansiedad

Cien voces, mil veces

(Compositor, a tus artes este texto he de mandar, el primero de dos partes para la Cantata al mar. Está escrito para voces de mujer, niño y varón; que nos provean los dioses la fuerza de la razón)

I.- Mare nostrum que nos faltas al oeste nada-nadie, sin ti se da el imposible de estar naciendo sin madre. Pronto será siglo y medio de ir hasta ti sin llegar, eso es como si a las aves se les prohibiera volar. Gaviota desmemoriada que cruzas el Litoral, sabes que los bolivianos viven entre el bien y el mar.

Ay libertad prisionera de su propia realidad, ¿de qué te sirve ser libre si no dispones del mar? En esa región cautiva cinco ciudades nativas perviven enclaustradas sin olvido de Bolivia. Hay tres verbos bolivianos que en modo, tiempo y lugar conjugamos con el mar: reclamar, clamar y amar.

II.- Al mar le duele Bolivia se le nota en las orillas. Viene empujando la vida y se va lamiendo heridas.

III.- Tres testimonios para escuchar:/  el de un testigo, viejo soldado/ y algún viajero bien informado./ Sistema métrico decimar

a) Un hombre, un río y un puente son toda la arquitectura de profundidad y altura del boliviano valiente ante el asalto inminente. El río de aguas abajo se vuelve un largo gargajo, el puente se yergue altar de Abaroa, valladar contra la invasión, carajo.

b) Aquella gesta me emplaza a contar estremecido lo ganado y lo perdido por no resignar la plaza. ¡Viva el presidente Daza!  Yo fui uno de los soldados que gritamos desbordados en el Alto de la Alianza: ¡Temblad rotos que aquí avanza el Batallón Colorados!

c) Antofagasta querida, el mar es agua llorada, lágrima clara, salada derramada por la vida, vaya de ida o de venida. Parado en mitad del foro a nadie ruego ni imploro, aunque la rabia me aplasta y digo Llantofagasta para explicar por qué lloro.

IV.- Con los chicos de la escuela iré a conocer el mar, pero ha de ser que me duela ese viaje al recordar, entre alegrías y penas, una lección maternal, pues  playas, puertos y arenas eran nuestro Litoral.

Será agridulce el paseo por mi conciencia dual de saber que hubo un saqueo con un asalto brutal. Fue por guano, por salitre, por cobre y litio en bajel…  Ya dejé sobre el pupitre mi barquito de papel.

Que todo aquello fue nuestro es difícil de olvidar, el despojo del ancestro está en El libro del mar. Vamos a salir de viaje en caravana escolar y será mi tatuaje lo triste y bello del mar.

V.- Clamor que una voz ensaya para que escuche formal la Corte Internacional de Justicia, CIJ, La Haya.

* Señora CIJ,  muchas gracias por atender el pedido de mi patria que ha sufrido un despojo y las desgracias de una guerra y un Tratado impuestos por un vecino que se hizo dueño ladino del territorio ocupado.

Esperamos en usted, señora CIJ, la apertura de un camino en singladura para quitarnos la sed de justicia y rebeldía que nos sofoca y deprime. Será lo que bien estime su dictamen, Señoría.

Gráfico: La Portada, monumento natural lítico, en  Antofagasta, 

Texto publicado en La Razón de La Paz, el 8 de marzo de 2017

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Marifiesto y alegatos, Señora CIJ

Mare nostrum que nos faltas al oeste nada-nadie, sin ti se da el imposible de estar naciendo sin madre. Van 136 años que el encierro nos sofoca y sufrimos a un vecino que se opone a toda costa. Yo creo que ahora procede enviar más alegatos a la Corte de La Haya, CIJ (sic), y vayan los datos.

Señora CIJ: con respeto y documentación fiel, entretelones le cuento de una guerra absurda y cruel. La invasión fue diseñada en Londres por la porfía de Victoria, Rothchild y Disraeli, la noble piratería. Y Chile fue el instrumento de las acciones idiotas con Patrick Lynch, comandante inglés de las tropas rotas.

Gran Bretaña dio dinero a los soldados en mano, buques de guerra, cañones y muerte en nombre del guano. El inglés John Thomas North fue el artífice del robo, se hacía llamar milord en Iquique y era un lobo.

Coparon Antofagasta con el cínico pretexto de que Bolivia quería cobrarles por el quintal de salitre diez centavitos de impuesto. Ocuparon a la brava la franja del Litoral, puertos, caletas, caminos y el universo del mar.

Cien valientes desarmados, en Calama sobre el Loa, ofrecieron resistencia con audacia y desparpajo. ¡Y que se rinda su abuela, carajo!, les dijo Eduardo Abaroa.

Nos usurparon salitre, cobre, plata, molibdeno. Untaron de hipocresía su diplomacia de cieno. El cónsul Koenig lo dijo: “la victoria da derechos, todo el Litoral es nuestro porque simplemente es rico”.

No es cosa de dos países si hay un imperio de ruinas, el mismo poder que luego ocupara las Malvinas.

Señora CIJ, a esta escoria de mentiras y arrebato llaman su “gloriosa historia” los vecinos del maltrato.

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CARNAVALIMPIO

Memorial de la Entrada *

¿Qué pasa si el espíritu del Ande se cansa del silencio y de su tedio?  Pasa que el pueblo sale a la avenida,  limpia la sangre de los atropellos y convoca a sus ancestros para la Entrada. Pasa que las penas  pierden su orientación y mala vibra. Pasa que el pueblo es cóndor,  toro,  diablo  en su ajayu feliz… ¡Al país bravo  se le salen los sueños por la Entrada!

 

En cada Entrada ejercemos el duende, la máscara esencial, la  coreografía rediviva en el alma.  El Carnaval de Oruro, la Urkupiña,  Señor del Gran Poder, Virgen de Guadasucre (sic), de la Asunta, Entrada del Ch’utillo, los Chunchos de Tarija, Chope Piesta del Beni, Carnaval de los Cambas y sus precas, Taquipayanacus de La Llajta, Hiska Anata ch´ucuta y la memoria de la comparsa de Los Olvidados. Fechas  a devoción del alter ego  que heredamos del mito y de la historia.

 

Nos baila el Diablo, viejo dios disperso  en su propia inocencia. Salta el Toba  con el favor del aire y el Kullawa, tejedor  que va hilando, wapu bailando.  El Kallawaya echa salud  y  suerte en la whipala aymara.  Se nos  pierde la edad en el Aukiauki. Danzamos con el sol y con la nieve  del Llamero tenaz y compulsivo… Somos bajo el disfraz el testimonio,  el hálito del pueblo siempre vivo.

 

Encadenados  vamos cuesta arriba  con los Morenos y al revés de  la brisa, detrás de los Surisicuris.  En la reyerta somos  los Potolos y el Tincu potosino en guerra con su destino. Somos los Negritos  que tundiquean  junto a los Kusillos, también la Wacawaca que libera al toro de la sangre en  el ruedo.

 

Somos el Pújllay y el Salay de los sureños; montera, coraza y espuelas del Tarabuqueño. Tuntuna del café y Saya afroyungueña,  la naranja dulzona. Y somos  el Pepino de la voz chillona. ¡Ay, la danza del mar que no tenemos!

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tira

Oruro, mito y conjuro

Cuando todo era niebla y la luz ensayaba su claridad chipaya en la pampa indecisa, Huari, el dios del terror mineral subterráneo en la cerrada sombra, adormeció al indio uru en las idolatrías del sapo y del lagarto, la víbora y la hormiga, y le cambió el carácter a huraño oscurecido.

 

Un día de febrero se abrió el cielo cortado por un largo arcoíris y del azul intenso surgió una ñusta altiva, orlada su belleza por una inmensa luz, espada y coraje, rotundo resplandor, en nombre de Intiwara  para salvar al uru y reponerle el alma de pueblo agricultor.

 

Huari lanzó furioso cuatro duros flagelos contra el pueblo disperso  cegado por el brillo: una víbora al sur devoró sementeras y la ñusta de un tajo  la partió en dos perfidias. Por el norte un batracio  descomunal quemaba con eructos la tierra. Según —dijo la ñusta—,  del tamaño del sapo ha de ser la pedrada y ese monstruo de Huari quedó petrificado.

 

Otro certero tajo decapitó al lagarto, cuya sangre aún tiñe  la alguna aledaña a Cala Cala, al este. El maligno echó mano de un cósmico hormiguero para acabar al uru, y la ñusta  de un soplo creó los arenales.

 

Acabaron el piedras, cerros, agua y arenas las iras el dios Huari y cuando se creía  ya todo conjurado surgieron de la entraña mineral y quemante  unos seres de fuego, los diablos, criaturas de soberbia y orgullo con templanza de plata, fiebre de su futuro.

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Fogata-San-Juan

50 años en versos adversos

Gracias a Inti, Quilla y Wara que su luz me prestarán para hablar del Che Guevara y la Noche de San Juan. No son vueltas en la noria si alguien me dice por qué, se trata de la memoria de los  mineros y el Che. Se cumplen 50 años y en Bolivia hay que saber vidas de propios y extraños, dueños del amanecer.

¿A qué vienes?, lo increpó el buró lerdo y remiso, como si para luchar ellos dieran el permiso. Absurdo que el guerrillero les responda: camaradas, vine a prender el lucero  de la dignidad armada. Los jerarcas  comunistas lo abandonaron con todo y en seguida los trotskistas lo insultaron  en su modo.

Y así quedó el guerrillero frente a diez frentes de guerra: gobierno, ejército artero,  derecha, la “izquierda”  perra, el despliegue imperialista (CIA, rángers, embajada) y la prensa amarillista. ¡Todos contra un camarada!.

Enero marcó la fecha de la lucha decisiva, Ñancahuazú fue la brecha para avanzar por la vida. Al mando del comandante pusieron los bolivianos su lealtad por delante junto a valientes cubanos. Hubo bajas, desertores y traiciones, ¿dónde no hay? Se lucieron delatores Ciro Bustos y Debray.

El país manos arriba, toque de queda y estado de sitio, sonó a mentira el  “bolivianos el hado…”  En lo crítico del lance combativo  sin derrotas, ocurrió el valiente trance de los pobres más patriotas. Para que no quepa duda de la fiel clase minera se dio un salario  de ayuda a la gesta guerrillera.

La venganza del gobierno fue inmediata, el gran truhán mandó trocar en  infierno las fogatas de San Juan. Junio del sesenta y siete, ¿cómo no me de acordar?, el frío frente a la muerte había sabido temblar. Ametrallan Siglo Veinte y bombardean Llallagua, se tiñó de sangre el hielo que es la catedral del agua.

Yo vi partirse a las piedras cuando ingresó el regimiento, fueron tumbas en hileras las casas del  campamento. Cayó la pobre Juliana seca sobre el sucumbé, la coronaron de balas y ella no supo por qué. Capitán Zacacho Plaza, con tu moral de culata disparaste por la espalda a la luz de la fogata.

Ya es medio siglo de aquello e igual lapso de la historia  guerrillera, ese destello augural de la victoria. El crimen que no se encubre: en la escuela de La Higuera, el día 9 de octubre se truncó la primavera. Contra el Che y  a sangre fría dispararon un Terán, el Pentágono, la CIA, Barrientos y el Tío Sam.

El Pilcomayu que fluye poderoso al mar porfía que  el guerrillero  no huye y ha de volver algún día. El Mamoré militante victorioso en su torrente le dice que el comandante no se fue y está presente. Cincuenta años de memoria con nuestros pueblos de pie. Que sea hasta la victoria siempre como quiso el Che.

* Artículo publicado  por La Razón de La Paz, el miércoles 11 de enero 2017.

Coco en BAja CAlifornia

Soy el que está siendo

Soy el que soy, el que es hoy. El que está siendo, que está haciendo. Y, en 2017,  lo que voy a ser,  lo que voy a hacer:   Presentaré en La Paz, con pompa y  circunstancia, mi libro “Mantología poética” de 555 páginas, Editorial 3600, que ya  vendí este año en Sucre, Tarija, Santa Cruz, Vallegrande y Cochabamba. Haré cuanto pueda y deba  porque el editor Marcel Ramírez merece mi gratitud.


Propondré al gobierno del cambio revolucionario recobrar la gesta de cinco  mujeres bolivianas que asistieron al Che en los días de su desgracia (8 y 9 de octubre de 1967). Debe el mundo saber que hace 50 años el Guerrillero Heroico  no sólo fue víctima de  comunistas bolivianos  felones, miserables de la CIA y asesinos de uniforme, sino  alguien que tuvo atenciones y ternura de una madre de familia,  dos profesoras, una lavandera y una  enfermera.


Veré de publicar  “Te voy a contar un pueblo”, cuentestimonios de mi  infancia en las minas a la par de mi experiencia en radios sindicales, donde la vida me aconsejó  que de los parientes y el POR,  cuanto más lejos mejor.


“Letras para vestir” es el título de un volumen con textos pletóricos para cueca, bailecito, huayño, tinku, saya, toba, etecé, que necesitarán ser vestidos con música fina y bonita por compositores, previa cita con este letrista. Tendremos que vernos a fuerzas para  leernos y oírnos, pero también para evitar a rufianes de toma y daca que luego  no reconocen ni aca (acuerdo-creador-autor).


En Cochabamba, mi residencia definitiva, trataré con los artistas  Marco Lavayen y Julio A. Mercado para componer y lanzar prontito  la “Cantata del mar” en apoyo a la gestión de dos ex presidentes y otros agentes patriotas en tribunales internacionales. Bolivia lanzó un SOS en La Haya, Chile soslaya.


Necesito soltar de nueva cuenta mi instinto humorístico en el periodismo  y propondré  a los medios, incluidos los del Cártel de la Montura, la reaparición de mi columna Olla de Grillos,  previo convenio de paga, porque quien trabaja de balde está jodido al cubo.


Buscaré convencer a Rolando Malpartida, gran compositor gran, para que difunda de una vez  la “Chacorera” y el “Kaluyo para mi entierro” con  su bella música y mejor grabación.  ¿Y a ver qué me cuenta el cantautor  Juan E. Jurado de la “Perorata por la vida”, que ya me hizo escuchar por teléfono desde Ecuador. Es una tesis contra el calentamiento global y sus secuelas de sequía e inundaciones.


Deseo zanjar el año 17 el pleito con el cura Francisco Dardichón, plagiador de  mi libro “Arriesgar el pellejo” escrito en 1983 sobre la vida y muerte del oblato Mauricio Lefebvre. Denuncié el caso hace 2 años en esta columna y hasta hoy solo oigo un atronador silencio del aludido, aunque en la reciente Feria del Libro de La Paz  topé con Javier Albó que,  al reconocerme en un pasillo colmado de gente, me gritó de buenas a primeras: “¡Te equivocaste, te equivocaste!”. Tomado de sorpresa, tan a la mala, farfullé  en qué o con qué.  “¡Te equivocaste con el padre Dardichón!”,  remató.  Ah… caí en la cuenta  y,  de inmediato, también con la voz alzada,  le dije que reclamar por mis derechos autorales no era ninguna equivocación.  “¡Digo que te equivocaste!”, me  replicó más furioso, como si fuese su feligrés en pecado grave. Martha, que iba conmigo, le dijo que en esa Feria seguían vendiendo el  folleto de Dardichón.  Ya fuera de sí,  el tata Albó chilló: “¡Qué bien, qué bien que siga a la venta! ¡Me alegro!” y se alejó levitando en el incienso de su autoridad colonial. El divino verbo. ¿Así que quien clama justicia es un equivocado?  El Verbo Divino, empresa  editorial jesuita, está vende que te vende desde el  2006  el librito del plagio mañosamente titulado “Arriesgando el pellejo”. Ese día de septiembre supe que ante tanta soberbia patriarcal,  el año 17 no será facilito para mí como pensaba . Pero de arriesgar el pellejo se trató mi vida en los últimos 76 años.


Claro que  hoy es Día de Inocentes… y lo que cuentes o comentes con gentes que crees decentes pudiesen ser diferentes. No te amedrentes. Mejor si les mientes. ¡Feliz nuevo año, lectores inteligentes!

 

  • Texto publicado por el diario La Razón de La Paz, Bolivia, el 28 de diciembre 2016. Columna Miércolesmente

Miércolesmente/ JORGE MANSILLA TORRES

El Coco epigramántico

El canciller chileno Heraldo Muñoz declaró que la causa marítima de Bolivia “está desgastada”.

Pagará caro el Herraldo
por su condición lacaya,
de él no quedará ni saldo
cuando cobremos en La Haya.

Pinche envidioso, el  ex presidente de Colombia Álvaro Uribe dijo  que Juan M. Santos, mandatario de ese  país,  “se compró  el Premio Nobel de la Paz” 2016.

Ya dijimos que era Uribe
“el Chapulín colombiano”
y esta idiotez lo describe
como  enano de trasmano.

Epigrama publicado en  el diario Excélsior el 13 de noviembre de 1991. “En los años 70 y 80, el  boom  petrolero destapó en Venezuela a dos países: uno millonario y otro humillado por la pobreza.”

La verdad aunque nos duela
en Venezuela  se tiene
que los ricos son de  Vene
y  los  jodidos  de Zuela.

La Revolución Bolivariana avanza con el ímpetu de Maduro, pese a la guerra sucia de CNN y políticos como Leopoldo López, maniquí del imperialismo.

Que el proceso se descuadre
con  violencia  callejera
eso quiere, eso espera
¡Leopoldólar del desmadre..!