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Recogidos al pasar

– Iba y venía el mar sobre la playa  cercando mi hipotética  atalaya, como diciéndome ¿qué es lo que pasa, juegas o no conmigo o qué te cansa?  Se me llenó la boca de confianza que le grité ¿cuándo vamos por casa? ¡Vámonos ya, ahorita, esta tarde! (porque nos faltas, mar, como una madre).

– Al Evo le podrán quitar la voz, pero no la palabra.

– Los pueblos tienen memoria  y hacen más vigentes que nunca las palabras de (Allende), primer y último presidente socialista  que tuvo Chile: “Ha llegado la hora  de la gran reparación de una injusticia, Chile tiene una centenaria deuda y estamos dispuestos a  emprender una solución histórica. Bolivia retornará soberana a las costas del Pacífico (…) queremos solamente reparar  el despojo cruel del que ha sido víctima…” texto de Katu Arkonada en La Jornada de México (1-IV-17)

– Mientras en La Haya brille la fe que nos maraville, poco importa aduanero la ira del carabinero. ¡Que chille Chile, que chille!

– Territorios ocupados, al derecho y al revés, con soldados financiados por el capital inglés; como Palestina hoy día ocupada por Sión, así la masonería y la pérfida Albión pusieron la artillería para la cruel invasión y la guerra a sangre fría; robo y despojo a traición  de recursos naturales por la fuerza, sin razón… Ay, Dios, tanta alevosía, ¿merece acaso perdón?

– Cambio de giro: La Bachelet  socialista  parece la socia lista  de lo que queda a la vista: un  cartel contrabandista.

– “Sigo preguntándome cómo es posible que la gente tenga un compromiso tan profundo con un evento histórico acaecido hace casi siglo y medio,  hay algo que no cuadra (…) me disgusta y a la vez me hace sentirme  un paria, porque busco y busco, y no logro sentir que el mar es mi casa, yo soy de las montañas”. Escrito en Página Siete (26-III-17) por Agustín  Echalar,  quien se dice Operador de Turismo. Caray.

– El tuitero  Sergio Steinbach ante una foto de patriotas bolivianos que hacen vigilia en el Día del mar frente a la ONU en Nueva York: “Ese trapo  horrible de la huipala (sic) no representa a Bolivia!”. Ese apellido y la wiphala en las antípodas,  ¿cuál representa a quién?

– A lo Díaz Mirón: Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan… ¡mi pantano es de esos!

– Estoy desayunando y ya van a ser las diez; casi  no tendré  tiempo para escribir mi columna porque a las dos tengo una comida y esta noche una cena en la casa de Paola. ¿Qué de qué voy a escribir? Ah, de esa niña Eva que se murió de hambre en El Alto, la semana pasada.

– Doriamedinesca: Quien lana tiene nada teme.

 

Miércolesmente/ JORGE MANSILLA TORRES

Texto publicado por La Razón, La Paz,  el  5 de abril de 2017

 

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